El blog de Ediciones Journal

20 de enero de 2016

Vivir en un piso alto reduce chances de supervivencia a un paro cardíaco


A la hora de medir los riesgos cotidianos un paciente cardíaco debería tener en cuenta que vivir en los pisos elevados de un rascacielos o edificio de departamentos podría llegar a ser un factor fundamental en su supervivencia. En concreto digamos: sus "insignificantes" chances de sobrevivir si vive a partir del piso 16 de un edificio.
Tales conclusiones se desprenden de un estudio realizado sobre una masa de 8 mil pacientes cardíacos que viven (o vivían) en rascacielos entre el año 2007 y el año 2012 en la ciudad de Toronto, provincia de Ontario, Canadá.
En el estudio se pudo comprobar que de 6 mil pacientes que vivían entre el primer o segundo piso de un edificio la tasa de supervivencia al paro cardíaco se ubicó en 4.2% mientras que los 2 mil pacientes restantes que vivían por encima del tercer piso tuvieron una tasa del 2.6% y una tendencia a la baja en relación a la mayor altura en la que se ubicaban: así, los pacientes que se ubicaban en el piso 16 tuvieron una tasa de supervivencia del 1% y por encima del piso 17 la tasa de supervivencia fue del 0%
La explicación de estas variables parece bastante simple: los paramédicos que acuden a asistir a un paciente que sufre un paro cardíaco tardan más tiempo en llegar a los pisos más elevados retrasando el tratamiento. Este tipo de afección requiere de atención profesional inmediata, siendo cada minuto que pasa sin que se provea un empeoramiento efectivo en las posibilidades de supervivencia del paciente.
Algunas medidas que podrían ayudar a elevar la tasa de supervivencia en este tipo de situaciones, dicen los profesionales, serían por empezar garantizar que no haya puertas cerradas en el edificio que limiten la posibilidad de acceso de los paramédicos y también disponer de equipos desfibriladores externos automáticos en los edificios y entrenar a los vecinos en RCP.